La simpleza de un grande

Photo: 
the yellow rose.JPG

Más allá del indiscutible virtuosismo para la ejecución de su instrumento y de su brillante interpretación de la música, al contemplarlo es una extraña combinación de estética pureza, calidez, refinamiento, extravagancia, delicadeza y pasión que en su conjunto resulta insoportable tratar de escapar a tanta gracia y encanto.

Joshua tiene un don, que es la de alcanzar la grandeza del artista para luego desvanecerse en la vertiginosa lucha de renacer a la esencia de ser un hombre. Un viaje de la genialidad a la vulnerable simplicidad, sin reparos ni redes.

Se abraza al instrumento y se aferra al él proyectando y exteriorizando sus propios pensamientos y sus sentimientos más profundos con una sensibilidad e integridad sorprendentes y admirables, que te atrapa, te envuelve y te lleva al estado de ánimo exacto en el que quiere estar y el que desea compartir.

Su cuerpo es el frágil cristal de sus emociones, Cuando sus ojos se cierran se abren todas las puertas a las sensaciones. El tiempo se detiene. Su piel se ilumina o empalidece, y su rostro va expresando en forma impecable la aparicencia y la imagen del deseo, la angustia, los sueños, la furia, el desencanto, la debilidad, el desencuentro, el cansancio, la gloria y la derrota, el miedo, la inmensa felicidad, el olvido, los recuerdos y la inevitable y dulce melancolía, su cuerpo se eleva y fluye por encima de todo y seguirlo es un viaje irremediable y conmovedor hacia la delicia y el placer.

Su entrega es absoluta, no esconde ni guarda nada para sí.
Frente al escenario solo nos queda verlo llorar ó sonreir

Andrea, Buenos Aires
The Lady of the Yellow Rose – Teatro Coliseo

Posted by andrea